Gorka Cortázar: Narrando Estructuras

Gorka Cortázar y Rodrigo Arcaya. Foto por Mark Diamond.

Gorka Cortázar es un programador y artista digital poco convencional. Miembro fundador del proyecto “Tecné Collective”, sus creaciones propician un abrazo natural entre la tecnología y el arte que ya ha recalado en expos y acciones de medio mundo.

Con motivo del taller intensivo de videomapping, Narrando Estructuras, que se realizará este fin de semana en la capital, nos acercamos a la visión de este creador con especial sensibilidad para lo visual, el movimiento y las composiciones abstractas. Walskium Magazine aprovecha la oportunidad para charlar con él sobre el futuro de la tecnología en las artes audiovisuales y la sociedad.


WM: Después de 10 días de trabajo en Helsinki, este enero, vuelves a Madrid para realizar un taller intensivo de videomapping llamado “Narrando Estructuras”. Cuéntanos en qué consiste el proyecto.

Gorka Cortázar: Tecné es un colectivo de dos venezolanos, yo que estoy afincado en Madrid, y Rodrigo Arcaya que está en Miami. Sin embargo consideramos que es un colectivo líquido, es decir, crece y se encoge de acuerdo a nuestros proyectos y está basado en nuestra visión de la colaboración. “Narrando Estructuras” es una serie de talleres de introducción al videomapping que hemos desarrollado en conjunto con Blanca Regina, que es una artista española afincada en Londres. En él mezclamos nuestros conocimientos técnicos y artísticos con su sentir experimental y académico para dar un buen “abrebocas” de esta técnica.

SP Reflections, para el festival VivaCidade, Sao Paulo.

SP Reflections, para el festival VivaCidade, Sao Paulo.

Para nosotros el videomapping es una técnica de expresión visual, y no un fin en sí mismo. La mayor parte de la gente asocia esta técnica con el mapping monumental, sobre edificios, que si bien es muy impresionante, tiene un lenguaje visual muy definido y que a mí, como artista, me empieza a resultar monótono y repetitivo, ya que me cansa ver edificios derrumbarse o convertirse en cubitos. Sin embargo, si nos olvidamos de la arquitectura y vemos las posibilidades de esta técnica a más pequeña escala, tenemos un ámbito de expresión visual que te permite transformar el espacio de maneras sorprendentes. Este es el fin último de los talleres.

También puedo agregar, que mientras más gente conozca y sea buena en las técnicas que usamos, aumenta el valor del trabajo porque él mismo se basa en el resultado de toda una comunidad que comparte su conocimiento para crecer en conjunto.

WM: Tu obra siempre conjuga elementos visuales, tecnología y una aplicación sorprendente de ésta. Sabemos que es difícil pero, ¿Podrías tratar de hacer una aproximación al proceso creativo?

G.C: Siempre hemos considerado que la creatividad no es una epifanía, sino un proceso continuo de evolución de conceptos. También creemos que es imposible en el nivel de complejidad de nuestro trabajo pensar que por nosotros mismos podemos llegar a ideas revolucionarias; nuestro trabajo es por concepto colaborativo entre nosotros como artistas, nuestros asociados, diseñadores de iluminación, arquitectos, diseñadores, programadores e incluso nuestros clientes. La combinación de pequeños aportes de cada parte es lo que lleva nuestras piezas a sus resultados finales.

WM: Después de haber viajado tanto con tu obra, ¿Qué diferencias ves en la percepción y apreciación del concepto de este arte entre España y otros países europeos, supuestamente más “adelantados”, como Alemania o Suecia?

G.C: Es difícil de definir. España es un país maravilloso para vivir, tienes recursos humanos que no tienen que envidiarle a ningún lugar del mundo, y hay una red maravillosa en el área de arte y tecnología alrededor de centros como Medialab Prado en Madrid. Sin embargo, al mismo tiempo, esta lastrada por enormes barreras. Habiendo nacido en Venezuela, y viajado tanto por el mundo, me resulta insólito la poca cantidad de españoles que son capaces de trabajar en inglés; sobre todo en el área de tecnología, donde todo el conocimiento se genera en ese idioma. La cultura laboral española es lamentable, tanto desde la perspectiva del empleador déspota como la visión del empleado de no tomar responsabilidades. Y luego la manera de pagar (en cantidad y tiempo) hace muy difícil trabajar por tu cuenta en este país.

Y desde la perspectiva del arte sigue habiendo una visión académica de clase magistral, donde unos pocos son los dueños de la verdad y el resto estamos para escucharlos, lo cual hace difícil plantear aproximaciones distintas a lo que consideramos arte. Tal vez esa es la principal diferencia cultural con esos países que a veces tachamos de “avanzados”, donde los argumentos se escuchan y se respetan los conocimientos de los demás.

WM: Has montado instalaciones espectaculares en muchos lugares del mundo. ¿Con cuál te quedas y por qué?

Es difícil decidirse porque todas nuestras piezas nos gustan por alguna razón, es lo que hemos querido hacer en su momento. Sin embargo hay dos que tienen un valor especial.

Hyperopticks, colaboración con Klang! y Heineken Light, Miami FL.

Hyperopticks, colaboración con Klang! y Heineken Light, Miami FL.

“Colors+sound”, que hicimos en colaboración con Klang!, un colectivo de artes visuales en Barcelona, fue nuestra primera pieza de magnitudes monumentales. Fue creada para el Red Bull Music Academy en Madrid en el 2011, en 10 días, por 7 venezolanos residentes en Madrid, Barcelona y Miami. Nos dieron el interior del Palacio de Cibeles a nuestra disposición, para hacer un espectaculo audiovisual con 16 artistas de la academia, que incluyó shows de luces que reaccionaban a la música, visuales digitales audio reactivos y maquetas (con juegos de luz como caleidoscopios) que el publico podía usar, las filmábamos, post-procesábamos en tiempo real y proyectábamos en el interior del edificio. Una oportunidad única.

Silo468, colaboración con Lighting Design Collective, Helsinki.

Silo468, colaboración con Lighting Design Collective, Helsinki.

Y mi otra favorita tiene que ser “Silo468”, una instalación permanente de Light Art que desarrollamos colaborando con Lighting Design Collective. Es un tanque de petróleo en Helsinki, cubierto de un arreglo de 1280 leds, que se anima generando patrones orgánicos derivados de la velocidad del viento en la ciudad, que se representa con los mismos algoritmos que se utilizan para simular el vuelo de bandadas de pájaros. La estuve viendo por primera vez desde la ciudad la semana pasada, y el resultado me sigue resultando maravilloso, pese a que han pasado dos años de su inauguración. No sólo fue la primera vez que participamos en una instalación permanente, sino que ha ganado muchos premios en el campo de la iluminación y diseño y nos creó la oportunidad de continuar colaborando de manera constante con LDC, para proyectos de esas magnitudes.

WM: Has trabajado como especialista para grandes corporaciones, siempre dentro de tu campo, la tecnología, para finalmente abordar exclusivamente tu proyecto personal, “Tecné Collective” ¿Crees que la visión de estas grandes empresas sobre la dirección y el uso de la tecnología está anticuada?

G.C.: He trabajado profesionalmente en el mundo de la tecnología desde el año 94, haciendo 3D en tiempo real, web, reconocimiento de voz, entre otros, para clientes que incluyen bancos, canales de televisión, agencias de publicidad, compañías de telefonía, etc. Aunque cada una tiene su propia cultura, en mi opinión el gran problema que tiene no es el enfoque hacia la tecnología, sino la inexistencia de mecanismos que fomenten la innovación y evolución en las grandes corporaciones. Nuestro mundo contemporáneo está obligado a la transformación constante para sobrevivir. No terminan de entender que en nuestra sociedad actual y futura la única constante va a ser el cambio constante.

WM: Son muchas las voces que se alzan últimamente en contra de las nuevas tecnologías (o de su uso, más bien), el auge exponencial de las redes sociales y la deshumanización que ello implica. ¿Qué opinas de esta corriente de pensamiento abanderada por especialistas como Jaron Lanier?

…definitivamente estoy a favor de todo lo que permita aumentar o modificar nuestras características humanas y convertirnos en post-humanos…

G.C.: No hay tecnologías buenas o malas en esencia, y como dice William Gibson, las tecnologías siempre consiguen usos que no puedes predecir. Muchos increíbles pensadores han planteado argumentos muy convincentes sobre los riesgos de la tecnología, tales como Jaron Lanier recientemente, o incluso Bill Joy en su ensayo Why the future doesn’t need us (Wired, Abril 2000). Sin embargo mi visión del mundo es tal vez más optimista, transhumanista y “singularitarian”, muy inspirado en las ideas de Ray Kurzweill o Stephen Johnson (especialmente su libro Everything Bad is Good for You: How Today’s Popular Culture Is Actually Making Us Smarter).

En mi condición de inmigrante, entiendo el valor de las redes sociales como creadores de una capa de realidad que hace 10 años ni siquiera concebíamos y que hoy es parte de nuestro ámbito de vida. Como usuario de móviles, sé que son la puerta de entrada a mi memoria expandida que es el WWW. Definitivamente estoy a favor de todo lo que permita aumentar o modificar nuestras características humanas y convertirnos en post-humanos.

WM: Parece ser que la “Neomanía”, la adicción enfermiza por el consumo de lo último en tecnología, el último modelo de teléfono, TV, tablet… está de moda en todo el mundo. ¿Crees que se trata de una moda pasajera, una imposición de las corporaciones o un instinto humano?

G.C.: Es todas esas cosas a la vez. Como humanos tenemos la necesidad de diferenciarnos de nuestro ámbito social inmediato, y tener nuevos gadgets es una manera. Y a la vez necesitamos tener ámbitos de igualación entre personas que nos permitan crear un sentido de validación de nuestras decisiones. Las corporaciones se aprovechan de ambas.

Anonymous, colaboración con Lighting Design Collective, Helsinki. Foto por Jussi Ratilainen.

Anonymous, colaboración con Lighting Design Collective, Helsinki. Foto por Jussi Ratilainen.

Una cosa interesante es que nuestros ámbitos sociales están perdiendo el factor geográfico y de ubicación. Tengo muchos ámbitos más en común con un programador coreano que con la gente que creció a mi alrededor, y esa deslocalización de lo social crea espacios que nos permiten subvertir los objetivos de las corporaciones. El movimiento DIY (hazlo tú mismo) seguido por el obvio DIWO (hazlo en conjunto con otros) esta creando espacios donde la innovación deja de ser exclusividad de las grandes empresas. A la vez eso cambia el foco de control de este fenómeno.

WM: La receta mágica para una sociedad perfecta es un imposible, pero irremediablemente pasaría por un sistema educativo que incorporase y adaptara la realidad tecnológica que vivimos. ¿Cuáles son las materias que echas de menos y consideras esenciales para los niños de hoy para el mañana?

Hablo desde mi perspectiva. Aunque estudie sociología, nunca terminé una carrera universitaria. Trabajo en inglés aunque nunca lo he estudiado. No hice ninguna formación técnica, pero soy programador. Todo se puede aprender.

No creo que exista una educación perfecta, al menos hasta que la educación no consiga ir a la par con nuestro ritmo de cambio como sociedades. Nuestro modelo decimonónico de la clase magistral debe ser sustituido por un modelo de colaboración que permita la adquisición y creación de conocimientos entre personas, a todos los niveles. No es lo mismo recitar que comprender, como nuestros profesores tantas veces olvidan.

Tenemos que abolir el concepto de carrera universitaria y sustituirlo por el aprendizaje constante. En mi opinión, el fin último de nuestras instituciones educativas debería ser el enseñarnos a pensar y a aprender por nuestra cuenta, ya que nos veremos obligados a cambiar o “re-transformar” lo que somos, y lo haremos tantas veces en nuestras vidas, que no tiene sentido pensar que las próximas generaciones elegirán carreras para toda la vida.

Y tenemos que empezar a entender como funcionan las cosas, las tecnologías que encauzan nuestras vidas. Eso implica un poco de programación, no tanto para serlo sino para entender cómo se hace, un poco de electrónica para entender tantos aparatos. Y a los que estudian carreras técnicas, muchas humanidades. Aprender a pensar es poder tener un conocimiento holístico de todas las partes de un problema.

Muchas gracias Gorka. Un auténtico placer. Nos veremos muy pronto.

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