Copywrong o como la industria mata la creación

mariosonic-1433535019225_1280w

Los fanáticos de los videojuegos no solo juegan a sus juegos, sino que además en ellos encuentran inspiración para crear nuevas versiones, a veces más sofisticadas, más ingeniosas, más entretenidas y gratis. A la industria no le gusta la idea.

Pablo Picasso dijo: “Los buenos artistas copian, los grandes roban”. Todo pintor, cineasta y músico ha copiado a los grandes, los ha homenajeado y ha integrado sus ideas y técnicas en las suyas propias para crear nuevos estilos. Y tan cierto como esto es que no hay mayor enemigo para el pensamiento creativo y el desarrollo artístico que la propia industria cultural.

Todo el que esté  metido un poco en la pokemanía o en el mundo de los videojuegos en general ha oído hablar del reciente caso Pokemon Uranium, un juego no comercial, gratuito, hecho por fans para fans de Pokemon que rápidamente Nintendo aplastó legalmente, argumentando que el juego violaba el copyright de su franquicia.

Hablamos de Pokemon Uranium, pero podríamos hablar de otros muchos juegos fan sobre Pokemon. No es la primera vez que pasa ni será la última y mucho menos en el caso de Nintendo, una compañía tan absolutamente desorientada y agresiva en asuntos de copyright que a estas alturas no entiende o no quiere entender lo que es el uso legítimo de Youtube. Nintendo ya es famosa por sabotear los ingresos por publicidad de los críticos y youtubers que informan y opinan sobre sus productos.

muchas de estas acciones legales están sospechosamente próximas en el tiempo a lanzamientos de títulos de las empresas dueñas del copyright

Los desarrolladores de Pokemon Uranium no eran ingenuos, sabían lo que les pasaría en cuanto su proyecto llegara a oídos de Nintendo, así que mantuvieron el proyecto en secreto hasta casi el día de su lanzamiento. Posiblemente conocían la historia de Bomber Games, los desarrolladores de Streets Of Rage Remake con Sega: poco después de que el juego se publicara, SEGA pidió que retiraran el juego, y el proyecto tuvo que ser abandonado porque, no tenían putas ganas de enfrentarse a SEGA en los tribunales, y no se les puede culpar. El juego ya no está en la página de Bomber Games, pero lo podéis descargar aquí.

Poco después, SEGA lanzó una versión de Streets of Rage 2 para iPhone . Si comparamos las dos versiones vemos que una, a pesar de ser uno de los juegos originales, se queda bastante corta en comparación con el remake que expande la experiencia de Streets of Rage.

Llamadme conspiranoico, pero muchas de estas acciones legales están sospechosamente próximas en el tiempo a lanzamientos de títulos de las empresas dueñas del copyright. Si uno fuera un poco malvado, pensaría que las empresas intentan quitarse la competencia por métodos más bien sucios. Esa misma persona, claramente un bohemio lleno de malicia, diría que a las corporaciones se les tambalea la confianza cuando comparan el trabajo de un equipo pequeño pero talentoso y que conoce el trademark (porque lo han disfrutado) y encima lo distribuye gratis, con el juego en el que se ha invertido un dineral y está diseñado con datos de focus groups y comités que a veces saben poco o nada sobre diseñar juegos.

Lo que me da tanta rabia es que hay proyectos de los fans que han sido cancelados y que estaban cargados de talento. Por ejemplo, el fantástico Zelda Ocarina of Time 2D, que reconvierte al aspecto de A Link to The Past el clásico de la Nintendo 64. O cosas que simplemente tienen relación con un videojuego, pero no lo son, como Pokemon Reorchestrated, un proyecto para hacer versiones orquestales de la música de Pokemon o este aborto de serie animada de StarFox que tenía buena pinta.

En serio, que te den, Nintendo.

El caso de Axanar

Estos casos no ocurren sólo en la industria de los videojuegos. Durante la última década, la franquicia Star Trek resurgió de entre el polvo gracias a dos películas -la tercera, Star Trek Beyond, salió cuando todo iba más rodado- que poco o nada tienen que ver con lo que es el espíritu de Star Trek, pero cuyo éxito en taquilla ha sido un soplo de aire fresco para un universo que estaba metido en una caja, en el altillo del armario. Como resultado, CBS anunció nueva serie (una precuela a las aventuras de Kirk, poco arriesgado) titulada Star Trek Discovery.

Antes de que se supiera de Discovery, un grupo de fans de la serie lanzaron un crowdfunding en 2014 que alcanzó más de un millón de dólares para hacer una serie en el universo original de Star Trek, el universo ‘Prime’ (el de las pelis es un universo paralelo). Hicieron un piloto que contaba con algunos actores que aparecieron en varias series de la franquicia titulado Prelude to Axanar… y ahí quedó todo, de momento: CBS demandó a los productores de Axanar, aludiendo que “infringía copyright de ambientaciones, personajes, especies y temas”.

Lo interesante es que, con todo el material de fan fiction que hay de Star Trek y que CBS ha permitido a lo largo de los años, ¿por qué ha sido Axanar el objetivo de la ira de Khan CBS? Tras dos años de trabajo, en febrero de 2016 otra película fan de Star Trek, Horizon financiada por crowdfunding se publicó, pero en abril anunciaron que cancelaban la secuela que estaban planeando, después de que CBS les contactara.

No es sorprendente adivinar que el drama de Axanar no fue lo mejor que le podía pasar a la CBS y a Paramount y, en mayo de 2016, Abrams admitió, en una conferencia, que ir contra los fans no fue lo más inteligente que han hecho y que los estudios iban a retirar la demanda… cosa que no hicieron. Lo único que le quedaba a la CBS para parecerse más a un gangster chantajeando a pequeños negocios por protección es exigir a los fans unas reglas a las que atenerse paraque sus bonitos fanfiction no queden destruido (“sería una pena”, ¿capisce?), cosa que sí hicieron. Entre estas reglas hay exigencias tan aleatorias como:

  • Cada producción debe de durar menos de 15 minutos o hacer historias en segmentos de 15 minutos.
  • Si aparecen uniformes o atrezo típico de Star Trek, debe ser auténtico y no de los chinos.
  • No debe poderse financiar por crowdfunding con más de 50.000 dólares.

Ya es malo lo que está ocurriendo, pero peor es el hecho de que nada de esto es ilegal. En Estados Unidos, donde se hacen todos los grandes productos culturales, la ley de la propiedad intelectual está diseñada para favorecer la primera parte de ese binomio, la propiedad, sobre lo intelectual.

Suscríbete a la newsletter

Recibe las últimas novedades de Walskium Magazine en tu email.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *