Tratado Gastronómico Para el Nuevo Año

ulysses s. grant

Ha acabado la navidad y con la llegada del nuevo año pasamos página poniendo fin a todos los excesos, a excepción de los aeróbicamente complejos en el aspecto sexual… ¡que son “sagraos”!

Atrás quedaron los nunca del todo bien ponderados bandejones de gambas/plancha, lejos los insondables platos de ibéricos de primera calidad, no se divisan en lontananza los perolos de sopa de marisco atestados de decenas de especies marinas haciendo twerking  al ritmo de las pizpiretas e hipnóticas burbujas de cocción, nadie recuerda ya las magníficas cazuelas de barro repletas de corderillo lechal acompañado de patatas panadera, ni rastro se atisba de mantecados, alfajores, mazapanes, frutas escarchadas o turrón del duro, porque ha acabado la Navidad y con la llegada del nuevo año pasamos página poniendo fin a todos los excesos, a excepción de los aeróbicamente complejos en el aspecto sexual… ¡que son “sagraos”!

Es momento de hacer balance, semidesnudos, con el nabo al aire y/o/u con la almeja al viento, del año que se fue, proponernos a nosotros mismos interesantes metas, poner en marcha novedosos proyectos vitales y fijar una serie de propósitos a cumplir, básicamente, para que no vaya por ahí la chusma y el populacho diciendo que pasamos por la vida como una maleta.

…como dijo Ulysses S. Grant, alcohólico funcional y vigésimo segundo Presidente de los Estados Unidos de América, en su Discurso de Investidura ante el Senado de los EEUU: ¡No todo va a ser follar!…

Y como en esta magna publicación que es Walskium Magazine servidor se encarga de la sección “gastro”, pues haciendo un gracioso alarde de barrer para mi “lao” os sugeriré una serie de propuestas culinarias que llevar a cabo para aderezar vuestras excursiones gastronómicas, porque sí, meter la puntita cuando llega el fin de calendas y consagrar los ratos de esparcimiento al sexo guarrindongo está fenomenal, pero señores, como dijo Ulysses S. Grant, alcohólico funcional y vigésimo segundo Presidente de los Estados Unidos de América, en su Discurso de Investidura ante el Senado de los EEUU: “¡No todo va a ser follar!”, y qué mejor forma de emplear vuestro tiempo de ocio que disfrutar de nuevas experiencias en la parcela del picoteo fino.

Así que sin más “dilapidación”, procederé a realizaros varias sugerencias para que comencéis el año a tope de power (lokis) con unos propósitos “estupendosos”:

1.- Comer sushi encima de una tía en pelotas.- No hay guía gastronómica de entidad y prestigio que no albergue al menos 4 o 5 referencias de restaurantes en los que se pueden degustar recetas orientales utilizando como mesa una moza en paños menores. Evidentemente, esta es una práctica orientada al género masculino, porque para las señoritas el equipamiento mobiliario es un caballero en pelotas, y la degustación, en lugar de sushi, suelen ser judías pintas con chorizo o cocido madrileño con todos sus sacramentos.

leccion de anatomia

El Dr. Nicolaes Tulp y sus colegas fueron los precursores del “Nyotaimori”. En contra de la creencia popular que sitúa dicha práctica culinaria en el País del Sol Naciente.

2.- No salir nunca de casa sin una antorcha de viva llama.- Por dos motivos, primero, porque si nos cruzamos con una plantación de altramuces podemos prenderla fuego hasta la raíz y eliminar ese burdo y despreciable fruto leguminoso que representa lo peor de la cultura culinaria occidental y que, si de mi dependiera, la dispensación del mismo llevaría aparejada una pena de 15 latigazos para todos los taberneros que osaran servirlo como tapa en cualquier tasca; y segundo, porque si nos cruzamos con el monstruo de Frankenstein, nos será mas fácil indicarle nuestra posición para que acuda con prontitud hacia nosotros y nos aparque bien el coche cuando vamos al buffet libre del Casino de Torrelodones.

3.- Comprar entradas de primera fila para un concierto de instrumentos confeccionados con hortalizas.- Con este sencillo y solidario gesto aliviaremos de trabajo a los ya de por si congestionados bancos de alimentos ya que, al finalizar el recital, echaremos todas las frutas y verduras sobrantes en un cestillo de mimbre y nos las llevaremos a casa para preparar una ligera vichyssoise o, en su defecto, una porra antequerana.

4.- Ahorrar en el día a día.- Amasar un pequeño capital para comprar (o en su defecto alquilar) un mamífero proboscídeo de la familia Elephantidae en estado de ultracongelación. La finalidad es ir a un Restaurante de 3 Estrellas Michelín (el de Martín Berasategui sería buena elección) llevarlo escondido en el refajo, pedir 4 entrantes, 3 primeros y 2 segundos y, cuando ya estemos “inflaos”, sacar el animal, ponerlo encima del plato y decir con mucha soberbia e indignación: “¡Maitre! ¡Este Mamut esta a medio descongelar! ¡Esto es de todo punto inadmisible!”, y tras montar una escena e insultar a todo bicho viviente, huir del restaurante sin pagar la cuenta y amenazando con poner el asunto en manos de las autoridades sanitarias.

Ya veis que mis sugerencias son muy razonables y ponen encima del tapete una serie de sencillos propósitos que llevar a cabo a lo largo del año, pero vamos, que si no os parecen bien, hacéis como todo el mundo, os apuntáis a un gimnasio, a una academia de inglés y a prepararos el teórico del carné de conducir… ¡y a tomar por el puto culo!

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