El Mercado Medieval

Si acudís a cualquier universidad de prestigio y tenéis el privilegio de acceder a su fondo bibliográfico especializado, os encontraréis rápidamente con que los manuales de consulta que se han escrito sobre el tema del que trato hoy son prácticamente incontables; la propia “Enciclopedia Británica” dedica 15 tomos y medio de veinticinco fanegas de peso cada uno a tan apasionante tema. Os estoy hablando de los Mercados Medievales.

El que se celebra en Alcalá de Henares es uno de los mas célebres por su naturaleza teórico/doctrinal; aquí en la ciudad complutense no importa que los precios de las mercancías que los feriantes ofrecen sean estratosféricos (por lo caros) o mas económicos (lo que en la Edad Media se denominaba “a pedo puta”), ni que los puestos de comida sean de mayor o menor calidad. Aquí lo único que cuenta es que el Mercado Medieval se lleve a cabo con el mayor de los rigores históricos posible y, en ese sentido, he de decir con la mayor de las vergüenzas que, todos los años, cuando se celebra esta tradicional fiesta, son centenares los detenidos y decenas los heridos que provoca tal evento, porque si hay algo que no se puede tolerar en Alcalá de Henares hasta el punto de llegar a las manos si es menester, es que se desvirtúe tan magno evento con inadmisibles anacronismos históricos.

Imagino que los que me vais conociendo ya os habréis dado cuenta de que, como vivo instalado en el sarcasmo y la ironía, lo que acabo de decir no deja de ser una coña marinera, si, lo de los detenidos y los heridos es falso, pero os juro por la excelsa virtud de Santa Restituta de Liébana que, lo de la gente que pide rigor histórico para este tipo de verbenas de andar por casa, lo he vivido como testigo privilegiado con profundo estupor en más de una ocasión, y me precio de haber acuñado un nuevo término para estos ultras del respeto al academicismo medieval; si os daban miedo las believers o las directioners, agarraos las polainas amigos, porque han llegado los medievalers.

…un ébola culero que, como todos sabéis, lo introdujo Boabdil El Chico en la Península Ibérica, justo antes de que su madre, al enterarse de que había perdido Granada, le dijera: “¡No me pises lo fregao, rey moro!”…

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Observa al de la derecha cómo se las bebe de dos en dos… ansia viva.

Culturetas inverosímiles a parte, el Mercado Medieval de Alcalá de Henares os brinda la oportunidad con la que todos estabais soñando; las aglomeraciones están aseguradas y el calor, los cuestionables procesos de conservación de algunos productos y otros factores exógenos, hacen un caldo de cultivo mas que apropiado para que compréis una Torta del Casar en un céntrico puestecito y la disfrutéis con un vino de magnifica añada en vuestro hogar, antes de que os metan en una tienda de oxigeno porque habéis contraído un ébola culero que, como todos sabéis, lo introdujo Boabdil El Chico en la Península Ibérica, justo antes de que su madre, al enterarse de que había perdido Granada, le dijera: “¡No me pises lo fregao, rey moro!”, porque la madre de Boabdil, como buena hembra moruna medieval que era, otra cosa no, pero limpia… ¡más que una patena!.

Disquisiciones históricas aparte, el Mercado Medieval es muy divertido, te inflas a comer y a beber (los cubalibres se introdujeron en la península allá por el siglo XII), puedes comprar mucha artesanía local (juguetes de hojalata), y tienes la ocasión de ver a Don Quijote y Sancho Panza en cada esquina del recinto, con la peculiaridad de que Sancho es el delgado y Quijote el gordo, cosas de las interpretaciones subjetivas de la novela cervantina que hacen que muchos, en lugar de darse cuenta que están ante una representación de la novela mas importante de todos los tiempos, crean que están presenciando una performance del Dúo Sacapuntas (con el espíritu errante de El Pulga inclusive).

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Réplica del Trono de Hierro, y digo réplica porque todos sabemos que el auténtico era de contrachapdo y papel “alumínico” que diría Cañita Brava.

Para finalizar, me gustaría dar buena cuenta de una novedad que se ha implementado este año en el Mercado Medieval Cervantino, es nada mas y nada menos que una fabulosa reproducción en rica madera de contrachapado con adornos y filigranas de acuarela color ceniza del Trono de Hierro de la popular serie “Juego de Tronos”, al que, mayores y pequeños, pueden acceder para hacerse una foto sentados en él mientras, imagino, suena de fondo la banda sonora de la exitosa serie de HBO, esa bella melodía de Los Nikis que dice… “veeeeeen a la fiestaaaaa, la fiesta medieval, tengo un castillooooo con mesaaaas de nogaaaaaaal, comeremos carneeee y bebereeeeeemos viiiinooooo, y las camareraaaaas pesaraaaaaan noventaaaaaa kiiiloooooooos.”

Resumiendo, de frenopático todo.

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1 Comentario

  • Canichu dice:

    Pero hombre, Casquete, lo que pasa es que incluso tú has cometido un error. Mira la programación oficial del ayuntamiento y lee. Verás que pone tres denominaciones diferentes: mercado cervantino, mercado barroco y mercado del XVII. Lo de mercado medieval lo decimos los ciudadanos comunes pero porque… toda la ambientación es del medievo. Del mismo modo que si hacemos una película de Colón sería raro que este viajara en un Renault, pues queda mal que anuncies algo del barroco y pongas músicos celtas tocando citaras en la calle. Como este evento es de la concejalía de festejos pero también de Cultura, en cuanto a Cultura hay que pedirle unos mínimos.

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