La Mujer Sin Rostro

Despierto amordazado por la penumbra de una habitación desconocida. Estoy desnudo, y las sábanas han desaparecido en el abismo que hay a los pies de la cama. En contra de lo que esperaba, no tengo frío. Mi mano izquierda va recobrando el tacto, y bajo mis dedos, una piel de seda. Me embriaga un perfume dulce de vainilla que no me es desconocido. Tengo ese olor archivado en mi memoria junto a un nombre. Valeria… “Pero no… Eso es imposible. Ella… Ella se fue…”. Desespero por encontrarle una explicación lógica que, por supuesto, no hallo. Conozco a Valeria desde hace años y puedo asegurar que ésta no es la habitación que recordaba, en la que tantas noches fui suyo…

Ella duerme, de espaldas a mí. Y antes de plantearme despertarla, decido que la mejor idea es bordear la cama en busca de respuestas. Comprobar si es cierto. Si es ella…

Movido por la impaciencia tropiezo con el montón de ropa que se acumula en el suelo. Intento no hacer ruido, y me acerco sigilosamente. Bajo la tenue luz que atraviesa la persiana reconozco su “24 grapas”, esa puta cicatriz que la atormenta… Es ella. Sin duda. Pero ha pasado tanto tiempo desde la última vez, que quiero cercionarme de que su rostro sigue siendo el mismo. Si sigue siendo la misma.

Y…efectivamente. Aunque cerrados, sus ojos siguen siendo magnéticos.

 No sé cómo he llegado aquí. Ni creo que importe ahora. Vuelvo a mi lado de la cama, y abrazo el cuerpo que me hizo enloquecer en su día. Tanto…que fui capaz de morir por amor. Por ella.


Paredes blancas. Un piloto rojo parpadea ahogado por la luminosidad del cuarto. La venda de mi brazo izquierdo se ha quedado adherida a las cicatrices aún frescas, y empieza a molestarme. Cada noche igual… No estoy para bromas, pero mi mente se empeña en transportarme de nuevo a su lado. A la vera de esa paz que irradia su recuerdo… “Ya no está” es el puto mantra de los médicos, “y tú tienes que seguir. Sin ella” ¡Já! Y una mierda. No puedo. Todas las noches viene. Me busca. Me encuentra. Y me lleva con ella a Su Cielo… Mientras vosotros os afanáis en atarme a este Infierno Terrenal.

Valeria es la mujer sin rostro. Es el recuerdo de alguien que en su día fue, y ya no es. Es una imagen oscura y difuminada de la bondad absoluta. Es el resultado de un corazón maltratado y violado hasta la saciedad, por sentimientos venenosos, mentiras, y dolor. Valeria es todo lo que queda de Ella..

 

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