De por qué las mujeres abren ojos enormes en las selfies

Es un hecho que la cantidad de luz que nos rodea es directamente proporcional a la luz que se refleja en nuestro cuerpo, y que es percibida por los sensores lumínicos de cualquier cámara, sea digital o ciertos modelos analógicos. Pero hay leyes físicas que no se aplican a las mujeres.

Las mujeres son como la teoría cuántica o la teoría unificada de los campos: una idea que funciona coherentemente a nivel de la abstracción más absoluta, pero que luego se va disgregando al acercarse a las cuestiones prácticas de la vida. El sueño en la cama, no en el trabajo. Descansar a sus horas, de preferencia de 23 a 7. Dos minutos para el metro que viene por la línea 3 y se encuentra con la línea 6 en diez minutos, y luego calibrar la salida para tomar el bus. El cambio de pista de un proyectil en movimiento, dispuesto a pasarse  la luz roja. Detenerse y dejar que otros le griten. Respirar profundo y seguir la marcha.

…hay leyes físicas que no se aplican a las mujeres…

El teléfono celular o móvil, las amigas, el novio que a veces llama tantas veces y otras no llama nunca… a esas alturas la teoría cuántica o cualquier otra se dispersaría en un mar de empírias: los labios húmedos después de un beso, una lágrima que todavía molesta en la orilla de la cara, el roce de los párpados con las sábanas, el frío del cuerpo de otro… o su calor…

El caso es que las mujeres no reflejan la luz que las rodea, sino una luz propia. Alguien que conocí tenía la teoría de que esa cualidad era metafísica, yo no estoy de acuerdo: insisto, no hay teoría que las abarque, ni ciencia capaz de explicarlas… en este caso, no solo a las mujeres, sino también a las selfies con los ojos bien grandes.

Las cualidades físicas y/o metafísicas no se aplican en este nivel. No. Quizás otras “leyes” que pueden estar más cerca del segundo principio de la termodinámica, que de explicaciones divinas o de ciencias precisas como los sistemas mecánicos clásicos. Por lo que, podemos decir que la luz que emanan los ojos de las mujeres, es una luz invisible a los sensores, en frecuencias que están entre el infrarrojo y el ultravioleta, pero justo en el espacio en el que la luz deja de poseer esa característica ambivalente de onda y de  partícula y se decide a sí misma viva o muerta, y que si bien no es detectada por la vista, es de alguna manera percibida por alguna clase de sensor evolutivo en algunos animales y puede ser la razón por la que tatos hombres se sienten atraídos por los ojos, las pestañas y las miradas de ciertas mujeres, porque exhalan esa luminosidad.

Esa también debe ser la razón por la que abren los ojos tan grandes, porque inconcientemente necesitan de esa exhalación en una selfie, a falta de leyes físicas o metafísicas que se apliquen a las mujeres.

Por supuesto estas son meras conjeturas.

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