Barrio Sésamo: la infancia de antaño

Rendimos homenaje a uno de los programas infantiles que configuró gran parte de los recuerdos de nuestra infancia, para todos aquellos que seguimos en “los mundos de Yupi”.

Si os digo que hace pocos días el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte concedió el premio Nacional de Cinematografía a Lola Salvador, probablemente ni os inmutéis. Sin embargo, si os digo que gracias a esta guionista pudimos disfrutar de la adaptación del queridísimo programa infantil Barrio Sésamo, seguro que una sonrisilla se dibuja en vuestro rostro. Y es que, los de los setenta, ochenta e incluso los pequeñajos de principios de los noventa tenemos mucho que agradecerle a este formato de tele-teatro infantil que acompañaba nuestras tardes y meriendas a la salida del cole.

sesamestreet

Ábrete Sésamo, la primera emisión del programa, fue la adaptación de la versión estadounidense Sesame Street, que a mediados de los años setenta era un espacio dentro del programa Un globo, Dos globos, Tres globos. Hubo que esperar hasta finales de esa misma década para dar la bienvenida a la producción española de Barrio Sésamo. Con el pasar de los años y la llegada de un popular protagonista, el formato pasó a llamarse Espinete y un poco más tarde fue sucedido por Los mundos de Yupi. La última versión del versátil formato fue Bluki.

espinete

Aunque el programa fue cambiando con los años, hubo personajes que quedaron impresos en nuestra memoria de niños y que serán para siempre un recuerdo importante de nuestra infancia. Con la primera emisión llegaron los Muppets, o mejor dicho: los Teleñecos. ¿Quién no recuerda a la Rana Gustavo? Esa elegante rana que hacía sus días de reportero y nos enseñaba los números o la diferencia entre el principio y el final de un libro. Aún resuenan en nuestra mente las características voces de dos compañeros muy particulares que siempre terminaban discutiendo: Epi y Blas. Y los dos monstruos peludos de color azul: Coco y El monstruo de las galletas, que con sus ojos desorbitados nos enseñó que no todos los monstruos son malos.

…después todo cambió y tampoco vamos a guardarle ningún rencor a Bluki (aunque pocos se acuerden de él), ni mucho menos a Yupi. Pero fueron esos, los de la horchatería y el quiosco, los años dorados de Barrio Sésamo…

Más adelante llegaron los “muñecos grandotes”, la gallina Caponata y el caracol Pérez Gil fueron los primeros, pero el preferido de todos siempre fue Espinete, un gran puercoespín de color rosa que protagonizaba historias cada vez más estructuradas. Con él llegó también Don Pimpón y un grupo de actores que consiguieron que el programa se consolidara entre el público infantil. Después todo cambió y tampoco vamos a guardarle ningún rencor a Bluki (aunque pocos se acuerden de él), ni mucho menos a Yupi. Pero fueron esos, los de la horchatería y el quiosco, los años dorados de Barrio Sésamo.

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Barrio Sésamo explicaba conceptos básicos como los buenos modales o cómo utilizar los cubiertos. Empatía, solidaridad, fantasía, perseverancia o ecología eran algunos de los valores que divulgaba. Sin embargo, no por ello tenemos un recuerdo “carca” de nuestras tardes pasadas junto a los vecinos de aquel barrio, más bien recordamos las risas y las canciones frente al televisor. Los programas infantiles forman parte de la infancia de varias generaciones y probablemente Barrio Sésamo haya contribuido en el buen recuerdo que yo tengo de la mía.

Desgraciadamente en la actualidad, los formatos para “peques” no han tenido tanta suerte, a dia de hoy prácticamente han desaparecido. En las cadenas generalistas no queda ni rastro de la programación infantil, sólo en los canales temáticos infantiles encontramos dibujos animados sin descanso. Parrillas con las que a nosotros, los “hijos de Barrio Sésamo”, nos hubiera dado una sobredosis de animación. Después de los éxitos de algunos programas contenedores como los de Club Disney, Megatrix, Desayuna con alegría y TPH Club, hoy sólo Los Lunnis, herederos del formato ochentero, siguen emitiéndose. A excepción de estos ejemplos, la comunicación con el niño telespectador es hoy prácticamente nula.

…habría que ver cuántas diatribas surgirían hoy si naciera una serie protagonizada por un puercoespín rosa…

La lógica nos dice que, siendo más los canales para transmitir contenidos, deberíamos tener más libertad y posibilidades para comunicar con los niños. Sin embargo el mercado se ha vuelto más rígido e intransigente. Cada vez son más las barreras que encontramos a la hora de transmitir un mensaje para el público infantil, al que se intenta sobreproteger en la mayor parte de los casos. La verdad es que los tabúes los instauran los adultos, pues los niños están perfectamente preparados para recibir cualquier mensaje si es emitido de la forma adecuada. Habría que ver cuántas diatribas surgirían hoy si naciera una serie protagonizada por un puercoespín rosa…

Así es normal que algunos de nosotros queramos seguir “en los mundos de Yupi”.

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