Schadenfreude: El Arte de Reírse de los Demás

nelson. simpsons

El humor, al igual que los demás instintos, no es moral, no puede serlo. Simplemente es.

A la sombra de una pequeña colina se encuentran tres proto-hombres con sus prominentes toros supraorbitales y una mujer, más estilizada que sus compañeros, más parecida a todas las mujeres que pueblan hoy la tierra. Un canto del tamaño de un puño cae rodando por la ladera del montón de tierra con la mala suerte de golpear directamente en la cabeza de uno de los tres machos. De repente, la mujer lanza una sonora y larga carcajada ante la atónita mirada de sus compañeros de viaje. Ellos no comprenden el significado de esa expresión genuinamente humana. Todavía no.

Jean-Jacques Annaud retrata así en su película de 1981, En Busca del Fuego, la gran diferencia entre el homo sapiens y otros homínidos menos “evolucionados”: el sentido del humor, que es señal clara de inteligencia, tal y como la conocemos hasta ahora. El sentido del humor es un fenómeno muy extraño en la historia evolutiva. Ahora sabemos que no es exclusivo del hombre y que algunos primates poseen un tipo de risa y comportamientos cómicos, lo que nos induce a pensar que es una capacidad importante y con una finalidad concreta que hemos desarrollado y refinado hasta el día de hoy.

Es evidente que todavía no han descubierto el sentido del humor. En Busca del Fuego (Jean-Jaques Annaud, 1981)

El humor tiene que ver primero con un contexto determinado y segundo con lo inesperado, con el azar. Parece que para que algo nos resulte gracioso debe ser en alguna medida sorprendente y estar enmarcado dentro de un contexto. Es como en cualquier chiste (preferiblemente en los buenos). En contra de lo que muchos piensen, el humor, al igual que los demás instintos, no es moral, no puede serlo. Simplemente es. Pero que no sea moral no quiere decir que no esté auto-regulado. Nuestra percepción del contexto hace posible que algo nos pueda resultar ora ofensivo ora hilarante. El ejemplo lo tenemos en cualquier  blockbuster de acción de Hollywood. Podemos sentarnos alegremente a disfrutar en familia viendo como John McClane masacra a un grupo de terroristas al compás de sus chascarrillos, los cuales seguro desatan la risa entre los espectadores. Sin embargo, dudo mucho que la respuesta fuera la misma si presenciáramos una matanza real. Nuestra mente es extremadamente hábil reconociendo la diferencia de contexto. Esto posibilita el humor a todos los niveles.

…su naturaleza es irreverente, no debe entender de límites, pues es una herramienta que nos ayuda a procesar y superar acontecimientos trágicos, gracias a una nueva perspectiva y contextualización.

La consecuencia de descontextualizar el humor es la misma que resulta de sacar de contexto cualquier tipo de información: no podemos entender su mensaje, su significado, y por lo tanto pierde el sentido con el que fue creado. Es nuestro deber como personas inteligentes detectar este tipo de sesgos que no hacen más que distorsionar o directamente subvertir la realidad. Cualquier término fuera de contexto puede ser usado para descalificar a su emisor ya sea en una red social, en una entrevista o texto escrito. Esto puede pasar más con el humor, porque su naturaleza es irreverente, no debe entender de límites, pues es una herramienta que nos ayuda a procesar y superar acontecimientos trágicos, gracias a una nueva perspectiva y contextualización. Que sería de nosotros si no pudiéramos reírnos de los avatares del destino.

Retomando el primer contacto con el humor de nuestros amigos neanderthales, podemos ver como actúa el sentido del humor y la inteligencia (quizá dos caras de una misma moneda) detectando una situación en la que un semejante se lleva un cantazo e instantáneamente evaluamos que no es grave y nos reímos. Los alemanes, que tienen palabras para todo, tienen un término muy llamativo. Es su Schadenfreude, que literalmente significa alegrarse o reírse de las desgracias ajenas. Es muy interesante que exista una palabra para definir un comportamiento complejo tan concreto. Puede ser que este instinto, tal y como veíamos en la película de Annaud esté muy arraigado a nuestra naturaleza y que de alguna manera nos haya ayudado a procesar los acontecimientos que han sucedido a lo largo de las etapas de la evolución.

Suscríbete a la newsletter

Recibe las últimas novedades de Walskium Magazine en tu email.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.