El Sueño de la Razón

el sueño de la razón produce monstruos, goya

El sueño de la razón produce monstruos. No sólo lo dice Goya, también lo pensó Wes Craven cuando en 1984 decidió crear una de las sagas más prolíficas y taquilleras de la historia del cine de terror; Pesadilla En Elm Street (A Nightmare on Elm Street. 1984). Con ella nació también un icono del terror de los 80 y emblema de una generación de teenagers aterrorizados; Freddy Krueger.

El invento de un enemigo inmortal que encarna y se nutre de todos nuestros temores no era nuevo, pero desde luego el hecho de que nos atacara precisamente durante el sueño, fue una idea que refrescó el género en aquellos días. Wes Craven supo dónde golpear. Los sueños. ¿Qué sabemos de los sueños?

Freddy Krueger

Robert Englund en el papel de su vida, Freddy Krueger.

Siempre hemos oído hablar o teorizar acerca del significado y origen de los sueños. Por un lado Freud y sus seguidores argumentaban que eran creados por el reflejo de traumas. Otros sostenían que se nutren de los acontecimientos recientes o, en un sentido más místico, se ha desarrollado toda una simbología en torno al significado formal de los sueños. A mi modo de ver, lo interesante no está en el origen o en la naturaleza de los sueños, sino en cómo nos afectan, cual es su efecto sobre la conducta y el equilibrio físico y psicológico.

Durante el sueño REM experimentamos unas vivencias que, de no ser por la desconexión que se crea con el aparato sensomotor, no se diferenciarían de la realidad. En esta desconexión se inhibe por completo la liberación de ciertos neurotransmisores (norepinefrina, serotonina e histamina). Por esta razón, las neuronas motoras no resultan estimuladas por la actividad cerebral y los músculos del cuerpo no se mueven.

La sustancia encargada de proporcionar energía al cerebro, la glucosa, es consumida en mayor medida durante el sueño.

Existen trastornos del sueño en los que no se da esta desconexión y el afectado comete los actos que está soñando. Si nos fijamos en los datos registrados por la polisomnografía, la actividad cerebral, hormonal y las constantes se disparan durante el sueño. La sustancia encargada de proporcionar energía al cerebro, la glucosa, es consumida en mayor medida durante el sueño. Los neurotransmisores y las secreciones hormonales, que tan profundos cambios causan en nuestra conciencia y estado de ánimo, también alcanzan su pico durante el sueño (hormona del crecimiento, hormonas sexuales, corticoides, etc.).

Ondas del sueño, recogidas por la polisomnográfia.

Ondas del sueño, recogidas por la polisomnografía.

Todos estos datos indican que cuando una persona sueña, realmente: fisiológica y psicológicamente, está viviendo esos sueños. Esto es lo realmente importante; ¿Cómo afectan los estados psico-fisiológicos resultantes de las experiencias oníricas en la conducta y toma de decisiones de la vigilia? Desde el punto de vista de las sustancias, sabemos que el estrés, la ira, el miedo y en general las emociones desbordadas, provocan la segregación de varias hormonas en el torrente sanguíneo. En el estudio de las relaciones de pareja se ha demostrado, por ejemplo, que después de una discusión fuerte, una vez calmados ambos cónyuges, su alteración química debida a su respuesta natural al estrés, permanece alterada incluso después de pasar horas. De esa manera resulta relativamente fácil que vuelvan a discutir durante ese periodo por cosas por las que normalmente no lo harían. Este efecto de percepción alterada o distorsión cognitiva transitoria es muy normal. Por eso no sería de extrañar que la respuesta químico-fisiológica desencadenada por los sueños durara hasta mucho después, incluso hasta la siguiente fase REM o hasta después de despertar. Por otro lado la respuesta psicológica y emocional a los sueños también crea un clima emocional inconsciente que influye en la toma de decisiones y conducta.

Cuando un niño se despierta a media noche llorando desconsoladamente, aquejado por un mal sueño o una pesadilla, la angustia y el estado alterado que presenta son reales. Que la amenaza no lo sea es indiferente, da igual si es el Coco, la Bruja Piruja o Freddy Krueger. De lo que nos ocupamos es de calmarle, de restablecer el orden en su conciencia. Los padres consumados sabréis que ésta no es siempre una labor fácil porque el miedo y la ansiedad producida durante ese mal sueño perduran. A este efecto del sueño sobre la vigilia se le podría llamar residuo emocional post-somne.

Cuando un niño se despierta a media noche llorando desconsoladamente, aquejado por un mal sueño o una pesadilla, la angustia y el estado alterado que presenta son reales.

Este se compondría de una parte fisiológica y otra psicológica y cada una de éstas en otras dos; consciente e inconsciente. La parte psicológica consciente es la que se refiere al sueño relatado o al recuerdo que tenemos de lo soñado. La parte psicológica inconsciente hace referencia al clima emocional que permanece en nosotros después del sueño, pero del que no somos conscientes. La parte fisiológica consciente son todos los procesos físicos que tienen lugar durante y después del sueño: sudoración, respiración, llanto,… La parte fisiológica inconsciente son todas las secreciones hormonales y procesos físicos internos que no vemos. Esta parte está íntimamente ligada al clima emocional.

Cuando crecemos, puede que al despertarnos de un mal sueño tengamos claro que sólo es una pesadilla y creamos tener controlada la parte psicológica del residuo, aún así, no podremos controlar el flujo de hormonas segregado. Incluso en el punto de ser plenamente conscientes de que los sueños, sueños son. ¿Qué pasa el día que soñamos con algún ser querido fallecido, por ejemplo? Nos sentimos tristes. Este hecho influirá decisivamente en nuestra conducta y pensamientos durante el día.

Aunque todavía no se ha investigado específicamente esta cuestión, la vox populi ha hablado de este residuo emocional antes de que se estableciese una ciencia del sueño con frases como “levantarse con el pie izquierdo”. Expresiones que dan nombre a un clima emocional que preside, en secreto, nuestro día, acciones y sentimientos.

Desde mi punto de vista, la importancia de los sueños no reside en el significado formal per se, sino en su experiencia a todos los niveles. El cómo afecta este sueño concreto a este individuo concreto. La simbología popular de “si sueñas con una escalera, es porque te van a ascender” y cosas por el estilo, se derrumba una vez transpasadas las barreras culturales o incluso individuales. La investigación psicoanalítica puede intentar explicar porque uno sueña lo que sueña, pero el hecho es que soñamos y saber el porqué no va a cambiar los efectos que el sueño tenga sobre nuestro sistema. Sin embargo, estudiar los efectos de los sueños en el comportamiento y la conducta puede ayudarnos a comprender muchas decisiones que tomamos diariamente.

Suscríbete a la newsletter

Recibe las últimas novedades de Walskium Magazine en tu email.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.