¿Cómo Seremos Dentro de Miles de Años?

Gattaca, evolucion humana

¿Por qué el cielo es azul?, ¿Por qué la Tierra es redonda?, ¿Existe vida en otros planetas?, ¿Los pájaros de España son españoles? Existen muchas preguntas que todo ser humano (al menos la mayoría) se hace a lo largo de su vida.

Ya respondimos a la que posiblemente es la mayor cuestión: ¿por qué existe el ser humano? A ésta pregunta le sigue otra inevitable: ¿hacia dónde vamos? En el anterior artículo de biología dejamos claro que no somos la especie elegida, que estamos aquí por mera casualidad, contingencia, y que no somos el baluarte de la evolución.

Empecemos por definir el término evolución. La mayoría de la sociedad entiende el término evolución como cambio a mejor. Pero el concepto de evolución según la Teoría evolutiva de Darwin significa simplemente “cambio”. Lo de a mejor o peor es cosa nuestra en el intento de dar cabida a nuestras ansias o bien de encontrar alguna instrucción moral o finalidad para nuestra existencia. Durante la evolución se producen cambios, y la naturaleza se encarga de ver si ese cambio es bueno o malo, en función de las especies. Lo que puede ser malo para los reptiles, puede ser bueno para los mamíferos. Pero es cambio, ni más ni menos, sin ninguna direccionalidad o intencionalidad.

Es precisamente esta concepción errónea del término evolución la que hace que nos creamos el culmen de evolución. “¿Cómo no vamos a serlo? Somos la única especie que ha desarrollado una inteligencia que ha permitido el dominio de todos los ambientes”. En base a esta afirmación, podríamos decir que el desarrollo de la inteligencia es algo inevitable hacia lo que los humanos hemos evolucionado y sería de esperar por tanto que en un futuro nuestra especie evolucione mejorando esta aptitud. De ahí algunas interpretaciones y representaciones de cómo será el ser humano dentro de miles de años de evolución.

evolucion humana

Una de las muchas representaciones de cómo será el ser humano dentro de miles de años de evolución.

Permítanos dudarlo, estimado lector. Primero deberíamos resolver otras dudas para poder hacer tan valiente predicción. ¿Es la inteligencia algo extraordinario y mejor en términos adaptativos? ¿Es la inteligencia algo inevitable en el curso de la evolución de modo que surgiría en algún momento de la historia, o por el contrario es algo raro que difícilmente pueda volver a darse? ¿La inteligencia va ligada inevitablemente a la evolución humana?

…la inteligencia no es un objetivo evolutivo que sólo nosotros (por guapos) hemos conseguido alcanzar. Es una aptitud más entre las miles que existen en la naturaleza y que permiten una adaptación al medio y la supervivencia…

Vamos a intentar aclarar estas dudas mediante un sencillo ejemplo en nuestro estimado Reino Vegetal. ¿Acaso una planta está peor adaptada a su ambiente que un humano? ¿Es menos inteligente? En absoluto. Si definimos la inteligencia como la capacidad de resolver problemas, las plantas tienen mucha. Y así es, las plantas tienen un complicado laboratorio a partir del cual se fabrican su propio alimento con sólo agua y carbono, y además nos regalan el oxígeno. A esa planta no le hace falta tener ninguna inteligencia humana, ¿para qué?, además la inteligencia que poseemos la pagamos muy cara, hablando en términos energéticos, el cerebro supone el 2% de la masa corporal pero consume el 20% de las calorías que consumimos y el 20% del O2 de la sangre.

Por tanto, la inteligencia no es un objetivo evolutivo que sólo nosotros (por guapos) hemos conseguido alcanzar. Es una aptitud más entre las miles que existen en la naturaleza y que permiten una adaptación al medio y la supervivencia.

…un mundo natural que no fue hecho para nosotros ni está gobernado por nosotros; y que nos recibe con sublime indiferencia y sin preferencia ni finalidad alguna…

El ambiente en el que nos hemos desarrollado, y actualmente, el que hemos creado, ha permitido el desarrollo de la inteligencia como mejor herramienta para poder subsistir en él. Y es posible que el desarrollo de la misma nos permita perpetuarnos en el futuro o sea nuestra perdición y extinción.

Ahora bien, con el desarrollo de la medicina, las grandes ciudades y sociedades del bienestar, hemos disminuido en gran medida la presión evolutiva sobre el ser humano. De forma que la selección natural que actuaba en los inicios de la especie humana se ve reducida permitiendo la existencia de individuos que de otra forma habrían sido eliminados. No obstante la naturaleza sigue su curso, y la selección natural no deja de presionarnos empujando a la especie humana a un futuro que, aunque en gran parte depende de nosotros, el azar y la contingencia continúan siendo la fuerza motriz.

Así que, ante la pregunta hacia dónde va el ser humano, la respuesta es tan sencilla como que no existe una finalidad, no hay una meta, hay unas leyes naturales que llevan funcionando en la Tierra durante 4500 millones de años antes de que llegáramos para imponer sobre ella nuestras interpretaciones. Un mundo natural que no fue hecho para nosotros ni está gobernado por nosotros; y que nos recibe con sublime indiferencia y sin preferencia ni finalidad alguna.

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