El caso del niño brujo y otras historias de superstición letales

Galileo Galilei

El 24 de febrero de 1616, la Inquisición en Roma censuró la teoría heliocéntrica postulada por Copérnico a mediados del siglo XVI, hecho que obligó a Galileo a retractarse de sus ideas, ya que contradecían las creencias católicas. Cuatrocientos años después esa batalla parece ganada pero no así la guerra contra la superstición.

“When you believe in things that you don’t understand
then you suffer
superstition ain’t the way.”
– Superstition. Stevie Wonder (Talking Book, 1972)

¿Puede algo anular el instinto de protección, la empatía y la compasión natural que llevamos dentro? La superstición, la creencia irracional en explicaciones mágicas de la realidad, puede. La fe irracional nos puede transformar por completo; de animales críticos y autónomos en eslabones de una cadena de autoridad cuyas razones hunden sus raíces en los mitos y leyendas. Una forma de dar una explicación a lo desconocido en los albores de las sociedades, en una época en la que la ciencia no existía.

voodoo, Haití

Haití, uno de los rincones de la Tierra donde más peso tiene la superstición en nuestros días.

Cuando una cultura mira con odio a otra, normalmente no lo hace por la diferencia de conocimientos, técnica o lenguaje, sino por la diferencia en sus creencias más arraigadas. Estas creencias son el desencadenante de las conductas más abyectas que podemos observar, y normalmente tienen que ver con la injusticia o el castigo hacia determinadas personas o grupos que son estigmatizados por salirse del patrón. Si dos pueblos han descubierto la matemática podrán estar de acuerdo en el hecho comprobable de que dos más dos son cuatro y desarrollar actividades juntos, como el comercio. Por el contrario, si cada una cree en un dios o dioses diferentes, incuestionables e infalsables, los dos pueblos tendrán un motivo para matarse eternamente. Es la historia de la humanidad.

niño brujo

Una de las imágenes que ha dado la vuelta al mundo. Anja Lovén dando agua al niño nigeriano de 2 años condenado al abandono por supuesta brujería.

Esta semana hemos visto como la noticia del niño brujo daba la vuelta al mundo. Al parecer, marginar, abandonar e incluso torturar a niños considerados embrujados por miedo a que puedan maldecir a sus familiares o a otras personas del pueblo es una práctica habitual en algunas regiones del África Subshariana. No podría haber un comportamiento más contra natura que el abandono del propio hijo a una muerte segura. El mecanismo que lo hace posible es el miedo irracional inducido por la superstición que es ejercido por las autoridades de ese colectivo.

La comunidad internacional y la reacción en redes sociales ha sido inmediata y de justificada indignación con estos pueblos africanos cuyas sociedades se sustentan en creencias supersticiosas como la magia, los demonios y las maldiciones. Se diría que nada tienen que ver con las sociedades avanzadas de occidente, pero olvidamos rápidamente que religiones ‘modernas’ como Los Testigos de Jehová niegan a sus propios hijos la transfusión de sangre aún a riesgo de sus propias vidas. Esta es la razón que dan desde una web oficial de esta religión: Es debido a razones religiosas, más bien que médicas. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos mandan abstenernos de la sangre (Génesis 9:4; Levítico 17:10; Deuteronomio 12:23; Hechos 15:28, 29). Además, para Dios, la sangre representa la vida (Levítico 17:14). Así que los Testigos obedecemos el mandato bíblico de abstenernos de la sangre por respeto a Dios, quien nos dio la vida”. Esta explicación no se diferencia mucho de la expuesta por los jefes de la tribu del niño brujo.

Rappel, vidente, magia.

La ex-súperestrella de la adivinación española, Rappel, en sus años mozos.

La superstición nos rodea, está muy en forma y asentada en todas las sociedades modernas. La superstición y la religión no son lo mismo, cierto, pero cualquier religión puede albergar premisas supersticiosas. Son las que le obligan a uno a suspender el razonamiento lógico para poder obrar de manera absurda, en contra de la dignidad o de manera cruel, como es el caso de las transfusiones de sangre, la ablación o los linchamientos a mujeres adulteras, en los casos más extremos. También existen formas de superstición ligeras perfectamente aceptadas en nuestra sociedad, como la astrología, el tarot y demás formas de magia adivinatoria. Si existen las figuras de videntes televisivos es porque existe un amplio mercado de público que da crédito a estas creencias. Creer en este tipo de magia blanda parece inofensivo, pero podría impulsarnos a no tomar las decisiones correctas frente a problemas reales o incluso a desestimar tratamientos médicos en casos graves.

¿Donde acaba el respeto por las creencias infundadas de una persona y comienza el respeto a la búsqueda de la verdad? Nos encontramos en medio de una guerra que traspasa el conflicto entre religión y ateísmo, va más allá. Esta en juego la lógica frente a la sinrazón. Es un momento clave para posicionarse y señalar con dedo firme aquellas creencias que amenazan la lógica y la razón, porque es un ellos o nosotros. Si Galileo levantara la cabeza comprobaría con gran tristeza que en muchos sentidos seguimos siendo los mismos animales primitivos y supersticiosos que casi le envían a la hoguera hoy hace cuatrocientos años.

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1 Comentario

  • Kubrick dice:

    Las religiones no son malas en sí mismas. Son las personas las que malinterpretan los dogmas. Nadie en su sano juicio abandonaría a un bebe.

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