Amok: Ira Ciega

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Amok, síndrome definido por la OMS como “un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento” fue observado por primera vez en Malasia, y se creyó que su origen era cultural.

El término, de origen malayo (lugar en el que se dio por primera vez el síndrome), significa literalmente “atacar y matar con ira ciega”. Se trata de un síndrome que se define según la OMS (Organización Mundial de la Salud) como “un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento auto-destructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones, llegándose hasta el suicidio”. Traducido coloquialmente sería algo así como un individuo al que de forma súbita le da un arrebato de ira intensa y comienza a correr alocadamente atacando e hiriendo de forma indiscriminada tanto a personas como a animales que tienen la mala suerte de toparse con él, hasta que este sujeto es inmovilizado o finalmente se suicida. Según los expertos durante unas semanas antes de que se de el episodio homicida el sujeto sufre un período de preocupación, pesadumbre y depresión moderada que culmina con una gran fatiga y una amnesia total después del brote.

Durante un par de siglos se creyó que se trataba de un síndrome de origen cultural.

El fenómeno fue observado por primera vez en Malasia, dónde los relatos épicos narraban que se trataba de reacciones naturales a una posible frustración o humillación, o creían que se trataba de una mágica posesión diabólica. Las primeras conductas de este tipo fueron descritas por James Cook en los diarios de sus viajes por Polinesia, en los que describía a los meng-âmok (“locos de furia”), como inviduos que se lanzaban en coléricos ataques contra otros miembros o animales de su aldea y que generalmente se zanjaban con un promedio de diez víctimas, siendo el demente sacrificado por sus congéneres. Sin embargo, más tarde con la influencia occidental, las observaciones registradas de estos crímenes y el estudio de algunos casos reflejaron que los individuos afectados de amok presentaban un tipo de enfermedad mental. Durante un par de siglos se creyó que se trataba de un síndrome puramente malayo y por lo tanto de origen cultural. Sin embargo el auge de actos perpretados de muy similar actuación en sociedades industrializadas de Occidente puso esta teoría en duda. A partir del siglo XX, se empezó a asociar a sujetos con enfermedades mentales graves como psicosis crónica, trastornos del sistema nervioso central, así como a causas sociales como pérdida de la vergüenza, separación familiar, pérdida de un ser querido o intoxicación alcohólica.

Actualmente varios casos recientes muestran la inquietud por este tipo de sujetos, entre ellos el ocurrido en 2002 en Erfurt (Alemania), cuando un estudiante de 19 años llamado Robert Steinhäuser, tras haber sido expulsado de su escuela, mató a disparos a dieciséis personas, entre ellas profesores, alumnos y un agente de policía. Es precisamente este caso el que dio pie a la escritora y profesora Ines Geipel para redactar un libro sobre este tipo de síndrome llamado “Der Amok komplex”. En él analiza minuciosamente cinco casos de asesinos de este tipo a través de una exhaustiva documentación viajando a los lugares de los crímenes, entrevistándose con las víctimas o testigos oculares y estudiando los informes policiales. Ines comenta que “la locura asesina se ha convertido en un fenómeno global. Estos monstruos suelen tener un perfil similar.

Y añade que “suelen pertenecer a familias de buena posición que viven en ciudades pequeñas y tener fama de excéntricos, sienten gran presión de su entorno lo que hace que se abstraigan de la realidad y se suman en un mundo ficticio. La mayoría siente gran afinidad con el teatro y el cine. Es una búsqueda desesperada de su personalidad, de su propio papel. ” 

Suelen filmar los ataques con sus propias cámaras con la finalidad de lograr la máxima repercusión mediática.

Geisel afirma que se ha incrementado este tipo de actos en los últimos años debido a la difusión de los medios de comunicación ya que “quienes padecen el síndrome de Amok copian, imitan”. De hecho, “Robert Steinhäuser, por ejemplo, se descargó los planes de los asesinos de Columbine”. Incluso “suelen filmar los ataques con sus propias cámaras con la finalidad de lograr la máxima repercusión mediática por parte de personas en extremo inseguras”. Por ello, los expertos actualmente aseguran que no se trataría de un ataque que se produce al azar sino que el camino hacia la violencia tiene una evolución paulatina que culmina en el asesinato masivo, sus víctimas son sus enemigos, que tienen la culpa de sus frustraciones.

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