El Apocalipsis según El Bosco y DiCaprio

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Expresionismo abstracto

El tercer panel de El Jardín de las Delicias describe los tormentos humanos sobre una tierra desolada en los que se inspira el documental Before the Flood para explorar las causas que nos han llevado al umbral de la metáfora imaginada por El Bosco.

Supongamos que el infierno existe, que es o será un lugar sobre la tierra en el que todos sufriremos como lo describe la Biblia en el libro de las revelaciones o como lo cuenta la narración religiosa medieval Visio Tnugdali (La Visión de Tundal, S. XII), en la que se inspiró Dante para la Divina Comedia en estructura y tormentos infernales: el dolor infringido de las maneras más excéntricas y dolorosas imaginables por toda la eternidad.

…la conciencia y el conocimiento humano son el algoritmo divino de nuestra propia obsolescencia programada

El Jardín de las Delicias, cuadro enigmático y hermético creado por Jheronimus van Aken, El Bosco, hace aproximadamente 500 años atrás está influenciado principalmente por estas visiones literarias de la religión y la humanidad, mediadas además por las creencias de una secta cristiana llamada “Fratres a Vita Comun” (Hermanos de la Vida Común) a la cual pertenecía, que propugnaban la pureza adánica del ser humano como creación divina y que celebraban, al menos, ceremonias religiosas desnudos.
La pintura exhibida en el Museo del Prado causa cierta perplejidad y desconcierto, acaso cierto morbo que provoca la gravitación del espectador en torno tríptico deteniéndose en las imágenes más retorcidas, curiosas o humorísticas.

El cuadro se compone de tres grandes escenas conocidas como “El Jardín del Edén” (panel izquierdo), “El Jardín de las Delicias” (panel central) e “Infierno” (panel derecho), y cuando los paneles laterales se cierran podemos ver la completitud del mundo en su tercer día de creación cristiana.

Detalle del tríptico. El infierno.

Detalle del tríptico. El infierno.

La obra vista de izquierda a derecha nos permite entender la interpretación canónica: una lección moralizante de la religión en torno al comportamiento humano, desde la creación, su florecimiento hasta el castigo por la caída en el pecado y el vicio, como si fuera una narración lineal con un final predeterminado. Otras interpretaciones ponen el acento en la celebración de la vida, la inocencia y la pureza a la que llama el panel central, basadas en las creencias de la secta adamítica a la que perteneció El Bosco, o como una fábula en la que nuestro mundo se encuentra entre el paraíso y el infierno.

Con todo, Leonardo DiCaprio ha aventurado una nueva interpretación en la que van Aken estaría describiendo casi proféticamente no el infierno sino nuestro propio Apocalipsis, la autodestrucción de la creación. A partir de aquí podríamos elucubrar místicamente que la conciencia y el conocimiento humano son el algoritmo divino de nuestra propia obsolescencia programada. O, en un sentido más existencialista, proponer que en realidad nunca nos hemos hecho cargo de nuestras acciones porque excedían nuestra existencia o nuestra conciencia, aunque simplemente parece que ha excedido nuestro propio individualismo.

El tercer panel es el motor que mueve el documental Before the Flood (2016), producido por DiCaprio y Scorsese, y dirigido por Fisher Stevens, correlacionando implícitamente una especie de festín energético y la devastación ecológica por parte de la humanidad -haciendo especial en Estados Unidos y su consumismo extremo- con el infierno exhibido por el tríptico.

Hoy los negacionistas del calentamiento global manejan buena parte del poder mundial, en el que hace mucho tiempo están primando las ganancias económicas por sobre cualquier lógica, sea social, humana o ecológica. Ellos son quienes no están dispuestos a detener los efectos del calentamiento global porque afectaría a las empresas que benefician. Para ser más claros podemos apuntar al escaso éxito del Protocolo de Kioto (1997) y a la lenta ratificación del Acuerdo de París (2015), dada la velocidad del calentamiento global, que muestran voluntades políticas pero que se empantanan en los parlamentos nacionales, muy probablemente a causa del Lobby. Pero la responsabilidad es tanto de las multinacionales y su lobby como del consumismo que las alimenta y que ha terminado por contagiar al mundo.

El documental navega sobre estos temas para decantar justamente en la imagen de ese tercer panel, un panel que más que un infierno pareciera describir una antigua distopía fantástica, una tierra parecida a Mordor, como apunta DiCaprio en el documental al director de una petrolera.

Ahora imaginen el mundo controlado por una inmensa petrolera o por una multinacional nuclear…. Y nos vemos a nosotros mismos sumidos en Mordor en la actualidad. La pregunta a estas alturas es ¿Hace cuánto vivimos esta distopía?

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